Dicen algunas expresiones populares que, un gran parón nos ayuda a contemplar detalles que tiempo atrás nos resultaba imposible vislumbrar. Detalles tan básicos y ocultos, pero al mismo tiempo tan necesarios e imprescindibles, que siempre sentimos que algo nos falta, nos falla y nos frustra. Sin embargo, al buscar estos detalles tan elementales y básicos en nuestro hacer diario, seguimos experimentando vacío, ya que la velocidad de nuestro mundo nos nubla la vista, convirtiendo estas 3 f´s, en las 3 F´s aún más perturbadoras. La gran problemática en nuestro presente se basa en la falta de esa velocidad: el gran parón.

¿En qué consiste soñar?

Imaginemos en qué consiste un sueño. Es una situación de inactividad física, donde nuestra mente libera una gran cantidad de información, que asociamos con un sistema de emociones que experimentamos al interpretar esas imágenes, sensaciones, etc. Esto es lo que llamamos sueño. Pero, llega el instante del despertar y, preguntamos: ¿dónde estamos?, ¿qué ha pasado?, ¿por qué hemos soñado esto?, ¿para qué?… Atravesamos un espacio donde podemos permitirnos sentir aquello que el sueño nos ha dictado. Aceptamos que todo ha sido un sueño y, a seguir con nuestra vida.

Reflexionemos sobre nuestras sensaciones

Sigamos reflexionando. Esta etapa de desconcierto, miedo, frustración, sentimientos de incapacidad, desesperación, ahogo y tensión, se parece a la fase del despertar del sueño, donde podemos permitirnos sentir y experimentar todo aquello que hemos atendido en nuestra mente, todo aquello que puede o podría llegar a pasar. He aquí el elemento que, en nuestro hacer diario y, debido a la velocidad que en nuestro ahora permanece inexistente, podemos atender debidamente, la fase de aceptar que todo lo que siento es producto de mi sueño: ese pequeño despertar.

Aceptar que puedo seguir con mi vida, que no se termina todo aquí, que existen oportunidades de cambio, me abre una puerta para atender aquello que me Falta, me Falla y me Frustra. Pudiendo seguir con mi vida, aceptando donde estoy y para donde voy.

Aceptar ese pequeño despertar, abre mi puerta para abrazar ese cambio en mi ahora, pudiendo así, seguir con mi vida.

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